viernes, 20 de febrero de 2015

Los escritores aumentan, los lectores disminuyen

 Esta frase podría ser ilusionante pero creo que es todo lo contrario. Es una aseveración que distorsiona la realidad lógica. Y la realidad editorial es la que dice que el volumen de lo que se publica al amparo de las nuevas tecnologías aumenta extraordinariamente. Está bien que la gente escriba pero está menos bien que se escriban textos que dejan mucho que desear. Es verdad que tenemos poco tiempo para leer y que demandamos libros ligeros que no nos den qué pensar. Bien, tenemos poco tiempo pero nos tomamos el necesario para respirar o para dormir o para alimentarnos. La ocupación, la prisa, las preocupaciones se toman su tiempo, de acuerdo,  por  la misma razón la lectura de literatura se ha de tomar el suyo. La literatura ocupa, divierte y preocupa, si solo divierte es que estamos ante un texto menor de esos miles y miles que hacen crecer el montón del estercolero. Todos tienen derecho a publicar ¡faltaría más!, lo que no se es si todos, con la excusa de escribir, tenemos derecho a manchar el cristal por el que entra la luz de las buenas letras.